EL PARVOVIRUS CANINO TIPO 2 (CPV-2) ES UN VIRUS MUY CONTAGIOSO que ataca los glóbulos blancos y el tracto gastrointestinal de cachorros, perros y cánidos salvajes (como zorros, lobos, coyotes). También puede dañar el músculo cardíaco en cachorros muy jóvenes y no nacidos. Se identificó por primera vez en 1978 y se ha detectado en todo el mundo. Existen muchas variantes del CPV-2 (CPV-2a, CPV-2b, CPV-2c) que se basan en los análisis de la genética del virus, pero producen signos similares en los animales. La CPV-2b es la variante más común en los Estados Unidos. La CPV-2c se confirmó por primera vez en los Estados Unidos en 2006 y es la segunda variante más común.

¿CÓMO SE PROPAGA EL PARVOVIRUS?

El parvovirus canino es altamente contagioso y se propaga por contacto directo de perro a perro y por contacto con heces, entornos o personas contaminadas. El virus también puede contaminar superficies de perreras, alimentos y tazones de agua, collares y correas, y las manos y ropas de personas que manipulan perros infectados. Es resistente al calor, frío, humedad y sequía, y puede sobrevivir en el ambiente por largos períodos de tiempo. Incluso pequeños rastros de heces de un perro infectado pueden albergar al virus e infectar a otros perros que entren al entorno infectado. El virus se transmite inmediatamente de un lugar a otro en el pelo o en las patas de los perros o mediante jaulas, zapatos u otros objetos contaminados.

¿QUÉ PERROS ESTÁN EN RIESGO?

Todos los perros están en riesgo, pero los cachorros menores de cuatro meses de edad y los perros que no hayan sido vacunados adecuadamente contra el parvovirus canino tienen mayor riesgo de infectarse y enfermarse.

¿CUÁLES SON LOS SIGNOS DE LA INFECCIÓN POR PARVOVIRUS?

Con frecuencia, cuando los perros infectados con el virus del CPV-2 están enfermos, se dice que tienen “parvo”. Los signos de la infección por CPV-2 incluyen:

  • Letargo
  • Pérdida de apetito
  • Dolor e hinchazón abdominal
  • Fiebre o baja temperatura (hipotermia)
  • Vómitos
  • Diarrea muy fuerte, a menudo con sangre

Los vómitos y la diarrea persistentes pueden causar deshidratación rápidamente, y el daño a los intestinos y al sistema inmunológico puede causar un choque séptico. La mayoría de los fallecimientos a causa del parvovirus ocurren de 48 a 72 horas después de la aparición de los signos clínicos. Si su cachorro o perro muestra alguno de estos signos, debería contactar a su veterinario inmediatamente.

¿CÓMO SE DIAGNOSTICA Y SE TRATA EL PARVOVIRUS CANINO?

Con frecuencia, se sospecha de infección por CPV-2 con base en el historial del perro, un examen físico y pruebas de laboratorio. Una prueba de sus heces fecales puede confirmar el diagnóstico. No existe un fármaco específico disponible que mate al virus en perros infectados, y el tratamiento tiene la finalidad de ayudar a los sistemas del cuerpo del perro hasta que su sistema inmunológico pueda combatir la infección viral. El tratamiento debería comenzar de inmediato, el cual consiste principalmente en cuidados intensivos para combatir la deshidratación reemplazando la pérdida de electrolitos, proteínas y líquidos, controlar el vómito y la diarrea y evitar infecciones secundarias. Los perros enfermos deberían mantenerse cálidos y recibir buenos cuidados de enfermería. Cuando un perro desarrolla parvo, el tratamiento puede ser muy costoso, y el perro puede morir a pesar de recibir un tratamiento agresivo. Es muy importante la detección temprana y un tratamiento agresivo para lograr un buen resultado. Con un tratamiento apropiado, las tasas de sobrevivencia pueden alcanzar hasta un 90%. Ya que el CPV-2 es altamente contagioso, es necesario el aislamiento de los perros infectados para minimizar la propagación de la infección. Es esencial la limpieza y desinfección adecuadas de perreras contaminadas y otras zonas donde haya (o ha habido) perros infectados para controlar la propagación del parvovirus. El virus no se elimina fácilmente, así que consulte a su veterinario para recibir instrucciones específicas sobre limpieza y agentes desinfectantes.

Todos los perros están en riesgo, pero los cachorros menores de cuatro meses de edad y los perros que no hayan sido vacunados adecuadamente contra el parvovirus canino tienen mayor riesgo de infectarse y enfermarse.

Presentado por su veterinario y por la American Veterinary Medical Association.